Educar en la mesa

Todos los padres queremos educar satisfactoriamente a nuestro bebé y a nuestros hijos. Haríamos lo que fuera porque nuestro bebé logre desarrollar al máximo sus capacidades y estar pleno. ¿Quién no?.

Sin embargo hay una evidencia demoledora: no nos enseñan a ser padres y tampoco a educar. Así que nos toca “hacer camino al andar”, con nuestras inseguridades y nuestras certidumbres.

Puestos a caminar hay un siguiente hecho evidente: la mejor forma de enseñar y educar es con el ejemplo, no enseña mejor el que más teorías sabe sino aquel que aplica lo que sabe. En verdad nos conocen más por los hechos que por los dichos.

Esto además con los bebés tiene un efecto potente, los bebés en su primer estadío, el oral, de 0 a 3 años, no razonan, solo perciben, y perciben y sienten mucho más que los adultos. Lo que signiifica que no se les puede engañar; sienten si los padres, especialmente la madre, están en paz o no, si están fluidos o no, si hay conflicto o no.

Y como su dirección es copiar, a quienes proveen su apoyo, sostenimiento y luz, los padres generalmente… si encuentran conflicto, ellos mismos se conflictúan.

Así que para educar en la mesa, hay que partir de los padres, de sus pautas, de su relación con los alimentos, de si comen en casa o en la calle, de si comen juntos o por separado, de si comen para obtener energía y esplendor o para salir del paso… porque esos son los hechos— y hemos dicho que los hechos son lo importante; las teorías, los deseos y los ideales son solo eso, pertenecen más al mundo del viento que al de la tierra. Y los bebés necesitan tierra: teta, caca, pis, sueño, risas, contacto, caricias y alimentos.

Por lo tanto, partiendo de que queremos lograr, y especialmente, en relación a nuestra práctica alimentaria podemos empezar a dar claves: reales, logrables y fluidas para que el bebé pueda crear una estructura sólida y aprenda a relacionarse con lo que entra por su boca. Ya que una de las decisiones más importantes que hacemos los adultos, y por ende, los niños, dependiendo de su educación, es ¿qué alimentos elijo para mi desarrollo? ¿los de la TV., los de mentira, los llenos de sabores y aditivos, los que nutren mis ansiedades o los limpios, pobres en residuos y altos en vitalidad que me ayudan a crecer y desarrollar mis potencialidades?. Veremos pues.

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