¿CÓMO HEMOS LLEGADO AQUÍ?

1. La vida es homeostasis y todos los seres vivos incluidos el planeta la tienen. Homeostasis es la habilidad para mantener el equilibrio y la estabilidad (salud interna) en la relación y el intercambio con el entorno.

2. Todo el planeta, todos los seres vivos y el propio Universo están programados para mantener el equilibrio interno (salud) y tienen un orden que buscan, a toda costa, preservar.

3. Cuando un orden establecido se ve alterado, genera unas consecuencias y unas reacciones en forma de síntomas, con el único objetivo de recuperar el orden y el equilibrio perdido. A eso se le llama enfermedad.

4. Toda enfermedad se expresa a través de síntomas (avisos): en el planeta: huracanes, sequía, deshielo, tormenta y en los seres humanos: dolor de cabeza, infecciones, ansiedad, dispepsia…

5. Vivimos inevitablemente en relación con el entorno y hay acciones que la desestabilizan y desequilibran: comer bollería industrial, consumo excesivo de producto animal, contaminación, una discusión, un insulto, desforestación, contaminación electromagnética, 5G…

6. Cuando las acciones desestabilizadoras se mantienen y / o se acrecientan, comienza a instaurarse, en cualquier organismo, un estado de desajuste, a través del cual se produce una pérdida de equilibrio, de salud y, por ende, de homeostasis. 

7. El primer mecanismo para mantener la salud de todo ser vivo es prescindir de lo que le perjudica a través de su eliminación, en el planeta: metano, dióxido de carbono, temperaturas extremas, especies amenazadas… y en los seres humanos: exceso de orina, gases, sudoración, tos, flema, diarrea ... 
8. Si la expulsión es inadecuada y no se logra eliminar las toxinas, la enfermedad avanza creando una condición insana, dañina e insalubre que termina formando acumulaciones: ya sea efecto invernadero, pérdida de biodiversidad, destrucción de ecosistemas, transmisión de enfermedades por cercanía entre animales y humanos, polución ... o bien, infecciones víricas, cáncer, obesidad ...
9. En esta dinámica, la degeneración se torna imparable: pandemias, cambio climático, enfermedades degenerativas… y tiene un responsable: nuestra arrogancia como humanos con nuestra falta de empatía con el planeta y el resto de los seres vivos; y tiene un desafío: ser capaces como especie de adaptarnos, generar una transformación y retomar un camino de armonía con nosotros, con el planeta y con el orden del Universo.

10. Pero, ¿por dónde empezar ?, ¿cómo hacerlo? y no solo individualmente, sino también a nivel colectivo. Ese es el dilema y el reto y necesitamos pautas claras para ir a la raíz del problema y no solo poner parches en forma de mascarillas, mientras seguimos con el ritmo de vida que lo originó.

Aprecio por la vida, humildad, modestia y bien común pueden ser algunos de los ingredientes alquímicos imprescindibles para empezar a recuperar la homeostasis perdida.

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