Alimentación y bien común: sentido y pautas

Actitudes y actos favorables al bien común en relación a la comida. Para ello, ofrecemos un decálogo con el sentido e importancia y otro con las pautas.

SENTIDO E IMPORTANCIA

  1. La comida que obtenemos del entorno es la forma más directa de relacionarnos con el medio ambiente. Dependiendo de cómo como: puedo orientarme hacia la explotación de recursos o la sostenibilidad, la armonía o el desequilibrio, el respeto o el abuso, el aislamiento o la cooperación.
  2. La comida es combustible y crea energía por lo que nuestro nivel de energía, vitalidad y lucidez va a depender, en gran medida, de lo que comemos.
  3. Lo que comemos, lo digerimos, la digestión crea la sangre, la sangre crea las células, éstas forman los tejidos y órganos, de entre los cuales el que más sangre y oxígeno necesita es el sistema nervioso y el cerebro: por eso, somos lo que comemos.
  4. Somos lo que comemos significa, dependiendo de la cantidad que como, que:
  • si como alimentos fragmentados tiendo a fragmentarme.
  • si como alimentos desvitalizados tiendo a desvitalizarme.
  • si como alimentos industriales me vuelvo insensible.
  • si como alimentos tóxicos tiendo a ensuciarme, intoxicarme y cargarme.
  • si como alimentos maquillados tiendo a volverme superficial.

El comportamiento, la calidad de mi sangre, de mis células, la forma de mis uñas, la fuerza de mi pelo, mi apetencia sexual, la forma de mis ojeras o cejas, los juanetes, la forma de mis dientes o mi nivel de ansiedad va a depender, en gran medida, de lo que como.

           5. El cuerpo tiende a crear equilibrio y compensa:

  • si comemos alimentos desnaturalizados, químicos, muertos y fragmentados nos tendremos a desintegrar energéticamente y nos pasamos el día compensando con otros alimentos nuestras carencias.
  • si comemos alimentos vivos, integrales, ecológicos y naturales tendemos a sentirnos satisfechos y en paz y no tendemos a picar ni compensar.   


6. A través de la comida el sistema dominante modula el comportamiento, la salud y la forma de pensar de la población. Los transgénicos modifican nuestro ADN y crea comida uniforme, sin vida silvestre y personas sin autosuficiencia. La comida basura tiende a crear "personas basura": incapaces de pensar por si mismo, dependientes, inseguros, manipulados, sobrecargados y sin autoresponsabilidad. La comida refinada (harinas blancas, cereales refinados, aceites refinados...) nos fragmenta e impide que tengamos integridad energética.

Por ejemplo, tomar Coca-cola: acidifica el medio interno, corroe los huesos, descalcifica, cambia el clima de la flora intestinal, da un latigazo a los riñones, acelera y desvitaliza las neuronas. Supone lluvia ácida en nuestras células y la creación de un efecto invernadero reduciendo el oxígeno disponible.

7. A través del alto consumo masivo de azúcar industrial, alcohol y dulces las personas tienden a dejarse ir, a aceptar sin rechistar, a sentirse dependientes y vulnerables y a debilitarse, y los pueblos también. El azúcar industrial y los derivados (helados, zumos, refrescos, alcohol, bollería, pasteles, edulcorantes, frutas tropicales, postres dulces) debilitan.

8. A través del consumo masivo de grasas industriales las personas tienden a sobrecargarse, ensuciarse, intoxicarse, endurecer las arterias, crear problemas coronarias, favorecer el cáncer y crear tensión interna, incluido enfados y mal humor. El producto animal (carnes industriales, huevos, pescados de piscifactoria, embutidos, mariscos) sobrecarga.

9. A través del consumo masivo de grasas industriales las personas tienden a protegerse y a defenderse de un entorno agresivo e insolidario, a crear sobrepeso, a aislarse, a enturbiar la mente, a pensar en exceso, a negativizarse y a encerrarse en su burbuja interna. Las grasas industriales (lácteos -queso, yogur, leche, mantequilla, nata-, producto animal, azúcar y derivados, aceites refinados y/o calentados y, especialmente la bollería industrial) enturbian y oscurecen.

10. Cuando empezamos a comer alimentos (en vez de comestibles) naturales, sin manipular y completos -integrales-, nos sentimos más centrados, aumenta nuestra capacidad de toma de conciencia, nos convertimos en protagonistas de nuestro camino y sentimos que tomamos las riendas de nuestra vida. De esta forma, sintonizamos con la Naturaleza y el Bien Común.

PAUTAS

  1. Elige alimentos (cereales integrales, legumbres, verduras, frutas, semillas, frutos secos, carne, pescado, huevos) en vez de comestibles (bollería, dulces, azúcar industrial, lácteos industriales, latas, conservas, cereales refinados, aceites refinados, helados, refrescos, embutidos industriales, carne industrial, pescado de piscifactoria, transgénicos).
  2. Opta por alimentos locales y de temporada (de la estación) en vez de aquellos que vienen de otras latitudes cuya huella ecológica es deficitaria. Investiga, demanda y elige alimentos de kilómetro cero, slow food y del país.
  3. Reduce el consumo de producto animal. Para obtener un kilo de carne hace falta producir 16-18 kg. de granos y una inmensa cantidad de agua. Mejor establece una base de comida vegetal.
  4. Prioriza la calidad del alimento y a la hora de elegir ten en cuenta algunos aspectos: origen, forma de producción, tipos de cultivos, relaciones entre productores -proveedores, cualidad energética o vitalidad. No te dejes llevar por la estética, sabor, presencia o textura (la industria alimentaria es excelente para enmascarar alimentos pobres y hacerlos pasar por alimentos de primera).
  5. Valora el precio del alimento en relación a su calidad. La comida basura es barata porque no alimenta, es industrial. Lo barato sale caro a mido plazo. Investiga que hay detrás de la comida industrial uniforme de las grandes superficies.
  6. Comer alimentos sencillos y reeduca tu paladar, sin dejarte llevar por la comida industrial plagada de saborizantes y aditivos con un sabor camuflado y de mentira. Busca sabores reales y alimentos reales, no maquillados.
  7. Prefiere alimentos orgánicos, tanto vegetales como animales que hayan sido cultivados o criados con respeto al medio ambiente.
  8. Trata de hacerte tu la comida y decidir lo que comes y el combustible que incorporas, saber lo que quieres lograr y hacerte responsable de tu mejoría.
  9. Come según las estaciones y siguiendo la comida tradicional de tu entorno, con la cual tus ancestros han crecido y de la que provienes.
  10. Un viaje de mil kilómetros empieza por un paso. Empieza por cambiar lo básico para crear una base sólida: el aceite, la sal, el endulzante, el tipo de proteína, de grasa y de combustible energético y chequea tu avance y tu mejoría. Recuerda que el Bien Común empieza por uno mismo.