La importancia del medio interno

Modificar para equilibrar nuestro medio interno (las condiciones internas de nuestro organismo, nuestro terreno) es uno de los logros más importantes que podemos hacer en aras de nuestra salud.

No se trata tanto de pelearnos con el exterior (agresores externos) sino de mejorar nuestra condición interna. Si estamos centrados, oxigenados y nuestras defensas activas, tendremos más posibilidades de estar en salud, experimentar calma interna y de crear y evolucionar como personas.

La vida moderna ejerce una dinámica mecánica hacia la acidificación y la oxidación de nuestro medio interno.

Cuando hay acidificación disminuimos la cantidad de oxígeno en las células, aumentan los radicales libres, nos fragmentamos a nivel energético (perdemos la capacidad de sentirnos en calma y centrados), nos debilitamos (ejercemos un desgaste de nuestros tejidos), desarrollamos un medio interno favorable al desarrollo de patógenos y tendemos a envejecer.

medio internos

Las principales prácticas que tienden a acidificarnos y a bloquear el flujo interno de energía son:

  • Los alimentos refinados, especialmente la bollería y el azúcar, así como el exceso de producto animal.
  • Las prisas, el estrés, el perder la calma, el sentirnos agobiados por la presión externa y el perdernos en el bosque de nuestras ansiedades.
  • El exceso de conocimiento externo junto al pobre autoconocimiento y escucha interna.
  • La excesiva contaminación circundante (acústica, electromagnética, ambiental y emocional).
  • El exceso de pensar, que hace que perdamos oxígeno, que no vivamos el presente y que nos descalcifiquemos.
  • La vida sedentaria: manteniendo el flujo de nuestra energía estancada.

En agricultura, se dice que es más importante preparar el terreno (abonarlo y tenerlo lo más vivo posible) que actuar sobre las plantas. Si la base, la tierra, está fértil, las plantas crecerán adecuadamente, si la tierra está debilitada las plantas crecerán probremente y habrá que tratarlas para que crezcan mejor.

También nosotros somos seres vivos, y por tanto, sujetos a las mismas leyes de la Naturaleza, por esto, es primordial mantener un terreno interno lo más limpio posible y en las mejores condiciones. Cuando el medio interno está ligeramente alcalino, el cuerpo funciona de manera natural, pues es su condición.

Hay una tendencia innata a mantener un equilibrio en la sangre y las células:

  • Entre bacterias benéficas y perjudiciales.
  • En el mantener la fuerza digestiva.
  • En la capacidad del organismo para enfrentar cualquier crisis.
  • En la capacidad de recuperación y regeneración del cuerpo.
  • En el funcionamiento armónico de las células.
  • En la fortaleza del organismo para enfrentar problemas sin tener que recurrir a tratamientos paliativos.

Y esta tendencia y capacidad se potencia o se debilita, según el camino que tome el organismo pudiendo estar, más o menos saludables.

De entre los aspectos implicados, el más determinante que modifica nuestra condición interna es la comida.

Todos los azúcares refinados, la bollería, los cereales refinados y los comestibles tienden a acidificar, el medio se vuelve más dulce y crea condiciones para que actúen microorganismos (bacterias, virus, hongos, etc.).

Paralelamente, el producto animal, comido en exceso -en la actualidad, comemos proteína animal a diario, y varias veces al día- precipita minerales y acidifica nuevamente, con lo que creamos debilidad interna y nos desmineralizamos.

En contrapartida, es esencial incorporar más vegetales en la dieta, alimentos naturales y no comestibles, así como algunos alimentos con potente efecto alcalinizador como el miso (fermento de soja), el tamari (salsa de soja) o las algas marinas. Sin embargo, hay un alimento, la ciruela umeboshi, que tiene el mayor efecto alcalinizador y desintoxicador. Frente a otros alcalinizantes como el bicarbonato sódico, la umeboshi ayuda a mejorar la función depurativa del hígado y no desequilibra la correlación de electrolitos minerales ni hace perder vitaminas en el organismo ni desequilibra la condición de la mucosa digestiva como el bicarbonato.

De esta forma, para aumentar nuestra oxigenación y eliminar la acidificación:

  • Empezar a comer una dieta más vegetal y alcalina.
  • Encontrar espacios de silencio y de calma.
  • Iniciar un contacto interno, escucharnos y atender nuestras necesidades, más que estar siempre atendiendo lo de fuera.
  • Y especialmente mantener nuestro medio interno lo más limpio y equilibrado posible.

Dicen que un viaje de 1000 kms. empieza por un paso. Quien sabe si el paso de ponernos a mejorar nuestro medio interno pueda abrirnos una puerta que ha podido estar cerrada durante tiempo, mejorar nuestra salud y facilitar el caminar en una dirección de revitalización y equilibrio, con nosotros mismos y con el entorno.