Constipados nasales

La nariz está relacionada con el olfato, por ella respiramos y olemos, esto es, nos conectamos con el mundo externo. De hecho, vivimos porque comemos y respiramos, dos actos imprescindibles.

Por la boca, asimilamos las energías más materiales, a través del alimento, que es más físico. Pero por la nariz, asimilamos energías más sutiles. Digamos que nuestro posicionamiento con el mundo exterior modulará cómo respiramos, cómo dejamos entrar el aire, las vivencias, el cielo.

La respiración es un acto de intercambio, tanto interno como externo. La inspiración y la respiración crean un ritmo, son los dos polos, que se compensan y crean un todo. La forma en que respiramos refleja nuestro ritmo vital, pues todos necesitamos contraernos (inspiración) y expandernos (relajación). Así que, necesitamos respirar para vivir, es el cordón umbilical por el que vivimos y estamos en contacto con el entorno.

De esta forma, la respiración impide que el ser humano se cierre, se aisle, se haga impenetrable, y facilita que se conecte con el exterior. Por mucho que uno quiera aislarse del mundo, la respiración nos conecta y nos obliga a mantener la unión con todo lo que no soy yo, con lo externo, con lo ajeno.

Por tanto, los problemas respiratorios tienen que ver con las relaciones y el contacto.

Los problemas de la nariz (mocos, aguilla, dificultad para respirar, taponamiento, sequedad, pérdida de olfato, sinusitis, rinitis, etc.) indican una dificultad o miedo a dejar entrar en nosotros, lo externo, algo de fuera, el/lo otro, las dimensiones sutiles de la vida. Además como está por medio el olfato, también está la dificultad con conectar con lo íntimo (en el mundo animal el olfato es primordial en las relaciones y en el contacto íntimo y sexual).

El exceso de excreción nasal, el taponamiento, la sinusitis o los problemas de olfato muestran nuestra dificultad en aceptar los mensajes o la información que nos llega, especialmente la información más íntima. Se han instaurado problemas en relación con la aceptación de lo externo.

Puede incluso que tengamos dificultad para oler o que algo huela mal, lo cual se agudiza cuando algo huele mal en nuestra vida, cuando no nos abrimos a oler lo externo, cuando el rencor, el resentimiento, la amargura o la dificultad para encajar lo que nos pasa, o para aceptar las nuevas vivencias, se ha instaurado.

Por eso, en determinados momentos podemos decir “estoy hasta las narices”, esto es, algo del exterior me está afectando hasta tal punto que puede que tenga problemas con mis narices.

Adicionalmente, si me encuentro con una situación problemática en el exterior y necesito solucionarla, me puedo plantear “echarle narices a la situación” como vía para enfrentar y solucionar mi conflicto con el entorno.

Cuando de manera permanente o gradual nos encontramos con cualquiera de los problemas respiratorios de nariz, puede ocurrir que algunas vivencias que experimentamos no logramos asimilarlas y, el síntoma acaecido, es el resultado de la lucha interna entre la tendencia a aceptar o rechazar tales vivencias.

De esta forma, tener mocos o flema, en vez de ser un problema, es el resultado de la lucha del organismo por eliminar excesos acumulados hasta lograr limpiar el sistema respiratorio. Por eso hay un refrán que dice “mocos es salud”. La patología será tener acumulación de mucosidad y no poderla eliminar. Es por esto que, cada cierto tiempo, especialmente en este entorno de estrés y alta presencia de contaminantes, sea bueno tener cuadros de eliminación, de la misma forma que una diarrea ayuda a eliminar alimentos inadecuados, la expulsión de mucosidad es un proceso de limpieza y ajuste interno.

De manera práctica, es necesario que entendamos que:

1º. Los síntomas, que probablemente cada vez se vuelven más presentes, son el aviso del cuerpo de que algo tenemos que resolver, así que , el acercamiento sanador no tiene tanto que ver con paliar el síntoma sino con superar el problema en su origen, esto es, reconducir nuestro contacto con el mundo externo y especialmente con lo íntimo, y

2º. Los problemas respiratorias al conectarnos con el mundo sutil, nos indica que el acercamiento que abordemos tiene más que ver con lo sutil, con lo que no es aparente, con lo esencial, con cómo nos relacionamos con nuestras percepciones, con nuestra intuiciones, y especialmente, con aprender a dejar entrar significados y vivencias más profundas y energéticas. De esta forma, se impone una actitud que, tratando de ir a lo profundo y esencial de la situación, permita entrar nuevos aires en nuestra existencia.