La importancia del equilibrio

Sin buscarlo, sin pensarlo, sin programarlo, nuestro cuerpo permanentemente está desarrollando una dinámica para crear equilibrio.

El equilibrio es la base de nuestro desarrollo, de nuestra salud, y al mismo tiempo, es la base de la existencia de todo ser vivo. En el cuerpo, en la naturaleza, en el universo, en cualquier lado, el camino del equilibrio es el rumbo original de la supervivencia y la salud.

Cualquier tormenta, calima o viento que acontece en la naturaleza o cualquier fiebre, diarrea o enfado que ocurre en el organismo, no son sino tendencias que buscan la reinstauración del equilibrio perdido.

Así pues, el equilibrio es la vía que utilizamos para compensar, balancear y reinstaurar el estado de salud original. Compensamos esfuerzos, alimentos, tensiones y vivencias. De esta forma, el tipo de compensación puede tender a crear armonía o disonancia, equilibrio o desequilibrio.



Si bien resulta difícil equilibrar situaciones externas, si resulta más factible lograr equilibrios en nosotros mismos, a través de pautas, ritmos y especialmente de la comida. Sin darnos cuenta comemos de forma impulsiva, dejándonos llevar por texturas, sabores o colores y no somos conscientes de que cada elección crea una compensación que, muchas veces nos desequilibra y enferma.

A más extrema es nuestra elección de alimento, más compensación extrema buscaremos, con lo que nos sentiremos como en una noria, al son de antojos y ansiedades y, a la vez, menos estables, centrados y saludables.

Cuando empezamos a transitar en un arco de alimentos balanceados y centrados, nuestro organismo comienza a cambiar y, lo primero que ocurre es que, nos empezamos a sentir extrañamente centrados. Algo que, por mucho tiempo, nuestro cuerpo no ha olido ni saboreado.

Dado que, el entorno se está volviendo muy disonante e inarmónico con cada vez más presencia de extremismos, situaciones límites y desequilibrios en diferentes niveles; orientarnos en la dirección del equilibrio es una acción que resuena con el sentido último de la naturaleza y de la propia vida.

Aprender a crear equilibrio es un aprendizaje esencial y los alimentos que elegimos diariamente juegan un papel decisivo.

Para acceder a lo que somos en esencia: seres estables en la dirección del equilibrio interno, les propongo un viaje de diez etapas: les ofrezco diez eslabones, cada uno de los cuales está basado en la experiencia de años, para poder acercarnos a la dirección del equilibrio y focalizado en la comida. Claves que nos puedan ayudar a comprendernos, a no culpabilizarnos y a orientarnos hacia el equilibrio: